sábado, octubre 22, 2005

Poco a poco se va acercando, hacía tiempo que no lo hacía pero siempre regresa, como un estigma, ente intangible que me persigue hasta que se adueña de mí y entonces llega la hora de escapar, correr antes de que me alcance, lejos, muy lejos, pero siempre lo consigue haciendo añicos mi delicado mundo construido a base de castillos en el aire, castillos sin cimientos, frágiles, que vuelan con solo un suspiro.

Me acorrala en ese lugar cerrado donde no hay puertas ni ventanas, donde ya es imposible escapar, donde todo es cuestión de acomodarse y ver la vida pasar desde ahí, donde todo llega y solo es cuestión de sentarse a esperar, esperar en una sala de la que ves como entran y salen nuevas personas, esperar a que llegue tu momento, viendo como otros se abren paso a empujones pisando lo que encuentran a su paso, porque de lo que se trata es de llegar, entonces, frente a frente, vuelve a aparecer ante mí la niña que fui, la que aprendió a caminar a base de caer y volver a levantarse, la que se aburría con las conversaciones de las niñas del colegio, la que nunca fue la primera de la clase y la que pasaba los recreos dibujando y leyendo, la que muchas veces oía de boca de otros que nunca haría nada de provecho, la que se ponía las camisetas al revés, la que sonreía a su padre a través del objetivo de su vieja cámara, la que prefería jugar con los playmóbil antes que con muñecas, la que se negaba a creer que los reyes fueran los padres, la que le gustaba mojarse cuando llovía, la que se le erizaba el vello cuando escuchaba un poema, la que un día comprendió que las palabras dolían más que los golpes, esa niña que nunca encajó entre las piezas del puzzle y que ahora me tiende la mano para echar a volar y volver a escapar, errante y nómada hacia una búsqueda constante.

¿Hasta dónde?

¿Hasta cuándo?...

viernes, octubre 14, 2005

Corresponsal de paz




He dudado muchas veces y me he equivocado otras tantas en muchas facetas de mi vida, pero si hay algo de lo que siempre he estado segura es, de que cuando fuera mayor quería ser corresponsal de guerra.

Por las circunstancias, me desvié de mi destino y pasé unos años desencaminada, hasta que me decidí a dejar el desvío y volví a mi objetivo, para disgusto de algunos. Sé que no es fácil y que me va a costar pero intentaré conseguirlo, por lo menos ya estoy en ello.

Casi siempre que sale el tema de a qué nos queremos dedicar cuando acabemos la carrera,cuando me toca a mí, surgen las caras de asombro y el tantas veces repetido:
-¿No te da miedo estar en un sitio así, con tanta inseguridad?

Pues si, me da miedo, pero es el mismo miedo que me puede dar salir a la calle, donde en cualquier momento uno se puede cruzar en su camino con cualquier desalmado que la arrebate la vida tirándole a la vía del tren porque simplemente no le gusta su aspecto,o cruzarse con alguien que decida violarle y amargarle la vida, o topar con alguien a quien no le gusta su forma de mirar y sin más le agreda salvajemente, o tener la mala suerte de enamorarse de su propio verdugo, o estar en el sitio equivocado en el momento en que unos terroristas deciden hacer una masacre, o...

La lista es interminable pero sin embargo aquí estamos más seguros porque no estamos en guerra. Todo es mentira, en estos momentos creo que ningún lugar del mundo es seguro y si, se corren muchos riesgos en una guerra, pero también en cualquier rincón del mundo donde reina la "paz" y "armonía".

Me gustaría poder ser corresponsal de paz, pero desgraciadamente la paz no es noticia, y allá donde haya guerra, tiene que haber alguien que vea lo que ocurre entre el fragor de la batalla, para abrir los ojos al "pacífico y seguro" Primer Mundo, porque si no la gente seguiría pensando que no existe aquello de lo que no se habla.

jueves, octubre 06, 2005

Tu eres libre

Corriendo por la jaula, saltando de aquí a allí,
eras sólo un niño más con ganas de vivir.


No sabes cómo lo hicieron, ¿la verdad o te mintieron?
Qué más da, no había otra elección,
sólo obedecer.


Puedes ver que sí, tú eres libre,
y esa es la verdad, en una jaula.


Y con el tiempo fuiste comprendiendo,
hay que callar y corresponder,
sólo tienes lo que hay dentro de ti
y el día va acabando ya.

Aún no sabes lo que haces
alimentando su luz,
sonríes más fuera de ti,
dirás que no, aunque tú
puedes ver que sí.

Que tú eres libre,
y esa es la verdad, en una jaula.

Y con el tiempo fuiste comprendiendo,
hay que callar y corresponder,
sólo tienes lo que hay dentro de ti
y el día va acabando ya.


Aún no sabes lo que haces
alimentando su luz,
sonríes más fuera de ti,
dirás que no,
aunque tú puedes ver que sí.


Tú eres libre,
y esa es la verdad, en una jaula,
en una jaula.

Tú eres libre, eres libre.


Tu eres libre MANIÁTICA