Volví hace unos días de el Paraíso, la Isla Blanca y he pasado unos días para los que no tengo palabras, no se pueden calificar, ha habido momentos muy buenos y otros "diferentes", pero ha merecido la pena volver a la Isla, aunque la próxima vez que lo haga será para quedarme una temporada.
La noche de la partida, estuve trabajando hasta las once y cuando salí, estaban esperándome mis compañeros de viaje, nos fuimos hasta Campello, donde me esperaban mis padres y toda mi ropa, hice la maleta rápidamente cogiendo al azar lo primero que encontraba porque una vez en Ibiza, sabía que lo que menos me iba a importar era la ropa que ponerme, allí cualquier cosa está bien, me despedí de mis padres y nos acostamos un rato aunque ninguno de los tres dormimos.
Salimos hacia Denia y esperamos un rato en el muelle hasta la hora de embarcar, mientras el sol empezaba a salir tímidamente por el horizonte,desde las entrañas del mar, regalándonos un bonito amanecer en tonos dorados,grises y corales; revoloteaban muchas gaviotas por el barco y hubo una que se posó en la proa y se quedó allí apostada como un pasajero más esperando para viajar, lo que suscitó un comentario de Eva:
-Ojalá yo fuera gaviota, porque miralá, esa se va de gratis a Ibiza, y mañana se sube a otro barco y se va a otro sitio.
Lo que es la sabiduría de las gaviotas
Por fin nos dejaron subir al barco y nos dijeron que subiéramos al piano bar, donde dejaríamos el equipaje, la verdad es que era un barco bastante antiguo y su interior recordaba a el hotel de El Resplandor, con el piano de cola blanco, típico de película de terror.
Era un poco tétrico, pero el viaje se nos pasó rápido, nos subimos a cubierta y nos tiramos en el suelo con las toallas a tomar el sol,hubo un momento en el que se veía la tierra peninsular que acababamos de dejar y empezaba a vislumbrarse la silueta de Ibiza, es una imagen extraña la que se ve desde ahí en medio.
Poco a poco, nos fuimos acercando a la Isla y cuando nos dimos cuenta ya estábamos entrando en puerto.
Bajamos del barco y el sol ardía, habíamos quedado allí con Mary y Vicen para que vinieran a recogernos pero se confundieron de muelle y nos fuimos a esperarlas mientras tomábamos unas cañas, a esa hora de la mañana la isla estaba muy tranquila y allí sentados los tres, en la terraza de una típica tasca del puerto de Ibiza los tres dijimos a la vez: "esto es vida"
Después de una hora nos recogieron en su micra alquilado y nos llevaron a nuestro hotel, del que no sabúiamos ni como era porque habíamos decidido irnos a lña ventura, sin saber donde íbamos, la verdad es que el hotel era pequeño, pero estaba en el centro de Ibiza, en lo alto de Dalt Vila, desde donde se veía toda la ciudad, las vistas eran lo mejor.
Dsecargamos y nos fuimos a la piscina a relajarnos y después nos duchamos y de visita por Ibiza, estuvimos por la zona del puerto, comiendo y viendo el ambiente que conforme iba avanzando la tarde, se iba animando,fuimos a un super a comprar algo de papeo y una botella de ron para hacer botellón aunque la botella quedó intacta porque en el tiempo que duró nuestro viaje casi no pisamos el hotel nada más que para ducharnos y dormir.
Compramos unos chupachups de María y yo no sé si aquello subía, pero la verdad es que después de comernos unos cuantos,en el super nos entró la risa tonta y yo empecé a sentir como el suelo del super parecía el suelo del barco, que se balanceaba, no sé si serían las horas sin dormir o que el barco tiene su particular jet lag, pero faltó el que estando en la cola una maruja se nos quiso colar y como quién no quiere la cosa colocó una garrafa de 5 litros de agua delante de nosotros, chafándole el pie a Dani que empezó a gritar y a decir que le teníamos que llevar al hospital, la mujer se pueso roja como un tomate y no sabía donde meterse, -ay, ay perdona, que no te he visto-y Dani venga quejarse(pero de coña)empezamos a partirnos los tres y casi nos da algo, la mujer nos miró con cara de pocos amigos y al final la dejamos pasar porque con la risa tonta, no podíamos ni articular palabra.
Después de hacer la compra, nos escondimos como pudimos nuestras provisiones porque estaba terminantemente prohibido llevar comida o bebida a las habitaciones y lo dejamos allí, para irnos corriendo a playa d'en Bossa donde nos esperaban Mary y Vicen para invitarnos a cenar, cenamos de lo lindo y después nos fuimos a tomar unas copas al puerto de Ibiza, ese día en plan tranqui porque llevábamos muchas horas sin dormir.Allí sentados, pudimos ver una yyayo con un sombrero de setas que ya es un monumento de la isla porque yo siempre que voy lo veo, un antiguo Locomía, la procesión de peregrinos a Privilege que iba encabezada por una mujer gato enjaulada, estilismos imposibles....
Después, nos perdimos por las callejones de Dalt Vila y nos tomamos la última en la calle de la Virgen, curioso nombre para ser donde están todos los sitios de ambiente, donde conseguimos entradas gratis para una fiesta al día siguiente en Amnessia, ahorrándonos 50 euros, gracias al relaciones públicas de Ethno, un chico muy pero que muy simpático.
Una de las cosa que más me gustan de Ibiza es que allí es imposible aburrirse y hay sitio para todos, Si no tienes ganas de fiesta, te sientas en una terraza y solo viendo a la gente pasar aquello ya es una diversión, es como un desfile de gente muy variopinta y además siempre se conoce gente, basta con preguntar algo, para que enseguida tengas una conversación con alguien que puede durar horas, será que la gente va predispuesta a relacionarse con los demás o no sé, pero lo más fácil es conocer gente.
Además la gente que está allí trabajando es gente muy bohemia, con mucho mundo, con la que siempre es agradable hablar.
Es otro mundo aparte y desde el momento en que uno baja del barco ya se contagia de ese buen rollo que flota por todas partes.
Ya he dicho que no tengo palabras para describirlo, pero si que contaré algunas de las cosas que he vivido allí, aunque hoy Morfeo me está llamando a gritos y creo que voy a caer rendida a sus pies....ZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZZ
(Continuará)
No hay comentarios:
Publicar un comentario