viernes, julio 08, 2005

7 de julio
Londres despierta y sin saberlo cientos de personas se encaminan hacia su rutina diaria sin saber que este es su último día.
De nuevo otra masacre en nombre de Dios.
Miles de personas destrozadas, los que se van y los que se quedan sin una parte de los que más quieren.
Ahora toca llorar y apenarse porque siempre pagan los mismos,pero después surgirán los dedos acusadores y los quien tiene la culpa.
Entonces surgen posturas que llegan a justificar lo injustificable, intentando dar sentido a lo que no lo tiene porque, ningun llámese credo, religión, ideología justifica un solo asesinato.
Los que más pierden son los que se van y mientras tanto la vida seguirá, echándose las culpas unos a otros mientras esto se volverá a repetir cuando menos lo esperemos y recibiremos otra vez la bofetada en la cara que nos demuestre lo indefensos que somos.
En estos momentos solo siento asco e impotencia ante el mundo en el que vivimos.

Mientras aquí, las cigarras se rasgan las vestiduras y por detrás siguen dialogando con otros que son menos terroristas porque matan selectivamente.

Basta de hipocresía

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