martes, julio 05, 2005

Lo poco que soy

Alguien me dijo una vez que la felicidad llega cuando uno alcanza la perfección, no sé porqué pero nunca lo he creído.
¿Quién es el qué dice cuál es la perfección?
¿Existe un patrón o también es algo relativo como todo en esta vida?

No sé la respuesta pero lo que si sé es que me abruma pensar que el mundo pueda llegar algún día a ser perfecto.

El sábado volví a I M, por donde salimos últimamente. Cuando fuimos por primera vez nos sorprendió gratamente porque era un sitio diferente, en la playa con las estrellas y el mar de fondo y al aire libre, distinto a los tipícos bares donde tienes que estar hablando a grito pelado y con la copa derramándosete por todos lados.

Nos sorprendió que la mayoría de gente que había parecía sacada de película, todos perfectos, guapos y con sonrisas espectaculares que derritirían hasta un glaciar,despreciando desde su superioridad todo lo que está por debajo de ellos.
Casi siempre voy con Carre y cuando vimos aquello,nos gustó porque era el sitio donde todo parecía perfecto, estando allí nada malo te puede pasar.
Nosotros nos reíamos de esa gente, toda de pose y les llamábamos la gente de plástico. Así empezamos a jugar a aparentar que éramos como ellos,nos camuflábamos entre ellos y los observábamos riéndonos de sus tonterías y sus banalidades, a la vez que regalábamos sonrisas tontas y miradas a todos.

Más de uno se pensaría que éramos de esos triunfadores que allí abundan cuando nos vieran con esa pose tan ensayada pero que parecía de lo más natural.En realidad no somos más que un par de personas "normales" que trabajamos y estudiamos para ganarnos cuatro duros mal pagados.

Lo más interesante que he conocido allí han sido sus camareros, bastante más reales, aunque alguno que otro también va de pefecto y misterioso.

Probablemente si la gente de plástico supiese que en realidad ni tenemos una casa de 800 metros, ni un deportivo en la puerta como se imaginan porque ellos si lo tienen, pensarían que nos vamos a pasar toda la vida siendo unos pobres desgraciados que deseamos ser como ellos y que nunca lo conseguiremos. ¡Qué mala es la ignorancia!

Probablemente nunca sea como ellos, me pasaré toda la vida trabajando y escribiendo para algún periódico, de manera mal pagada y no podré comprarme un deportivo ni una segunda casa, pero al menos mi vida será real, estaré cerca de la gente real que llora, ríe y lo pasa mal, yo también lo pasaré y me costará llegar a fin de mes porque lo de administrar dinero no es lo mío, pero por lo menos no viviré en una quimera.

El otro día me dí cuenta de que me agobiaba I M, me agobiaba su perfección y la gente de plástico, su música que te incita a olvidarte de todo y el ambiente que allí se respiraba, no encajaba allí, se acabó el juego de las apariencias.
Yo lo que quiero es seguir equivocándome y aprendiendo de mis errores, sentir,reir y llorar cuando las cosas no funcinan, hundirme cuando tengo problemas y volver a levantarme.
Algunos se reirán de nosotros desde su posición de superioridad material donde todo se paga con dinero, pero yo sigo riéndome de ellos y de su mundo feliz, ,desde abajo, donde ocurren las cosas reales y la vida sigue su curso unas veces mejor y otras peor pero viviendo, no aparentando.

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