Pude tenerlo todo, una vida cómoda en la que no me faltara nada pero renuncié a ese mundo que otros habían construído para mí y decidí salir a luchar por mis sueños, sabiendo que para conseguirlos no bastaba con soñar.
Empecé así a seguir mi camino, dispuesta a luchar contra viento y marea, dejando atrás todo aquello que me impedía avanzar, conocí gente nueva y en el camino aparecieron algunos que pretendían distraerme de mi objetivo aunque no lo consiguieron.
Dejé atrás todo el lastre que en algún momento me había atrapado y seguí hacia delante, algunos lo llaman huir pero yo lo llamo avanzar.
Apareció una persona muy especial que dejó una gran huella en mi alma, era un soñador, como yo, pero él se conformaba con esperar a que sus sueños llegasen un día llovidos del cielo, le alenté y le animé a perseguir y luchar por aquello en lo que siempre había creído pero él se negaba a sí mismo esa posibilidad porque estaba muy atado a las cosas materiales que aquí tenía, se aferraba a su lecho de comodidad construído sobre una base de frustraciones.
Él despertó en mi un montón de sensaciones nuevas y compartimos una complicidad que nunca antes había alcanzado con nadie.
Al poco tiempo apareció la dependencia, me bastaba una mirada para atraerlo hacia mí, había mucho sentimiento aún entre nosotros y le tenía en la palma de mi mano. Le quería y mucho pero por eso, le quería libre, no dependiente de mí.
Quería a esa persona especial que tenía mucho que ofrecer y en la que yo tenía fe porque brillaba con luz propia, pero no a esa persona cuya felicidad dependía de tenerme a su lado o no.
Nos separamos y él quiso entenderlo pero no podía, yo seguí adelante y en el camino encontré luces y sombras, luces que me cegaban y luego me dejaban perdida en la más absoluta oscuridad, entonces llegaban las dudas y ya no sabía si me habría equivocado y salía en busca de una quimera.Pasaban las noches y los días y hubo momentos en los que me tentaba volver pero finalmente no lo hice.
Ahora estoy a mitad del camino, no se ve todavía mi objetivo pero a cada paso que doy se abre ante mi un nuevo paisaje y un montón de experiencias por vivir y solo por eso vale la pena avanzar.
En el camino ha aparecido una estrella que me ilumina, aunque a veces llega a brillar tanto que su luz puede llegar a cegar.
Él es un bohemio soñador, que desborada sentimiento por todas partes, es capaz de hacerme vibrar solo con la palabra y hacer que mi imaginación se dispare hasta puntos insospechados. Con esas palabras ha logrado traspasar las puertas de mi corazón, despertando en mi un montón de sensaciones que permanecían dormidas.
Él es todo lo que yo siempre he deseado encontrar en una persona, todo eso y mucho más, pero a veces hay que llevar cuidado con lo que se desea porque puede llegar a ocurrir.
Quiero soñar y despertar con él, tenerle cerca y poder sentirlo pero no quiero que el miedo me pueda porque como él dice: aquello que nos atemoriza nos esclaviza y yo no quiero ser esclava de nada ni nadie. Sé que podría poner patas arriba todo mi mundo construido de sueños y eso, aunque no quiera, me da miedo.
Hay una parte de él que yo conozco bien porque se parece mucho a una mía, por eso sé que es un espíritu libre al que no se puede alcanzar.
Es una estrella que brilla con luz propia en lo alto, inalcanzable, porque si intentas tocarla se aleja más de ti para volar más alto, pero también sé que pase lo que pase siempre estará ahí arriba brillando porque su luz no tiene fin.
1 comentario:
A veces, el miedo nos bloquea, y no deja que seamos nosotros mismos,
dejate sentir, fluye y se tu misma, sin pensar en lo que no se puede controlar o analizar.
Un abrazo.
Publicar un comentario